Cada día pensamos menos. Esa es una afirmación que suena familiar. ¿Te has dado cuenta de que hoy todo el mundo tiene opiniones sobre todo… pero casi nadie parece pensar?

Nunca habíamos tenido tanto acceso a información… y nunca había sido tan difícil distinguir entre lo verdadero, lo falso y lo simplemente popular. Todo parece indicar que no vivimos en una crisis de información. Vivimos una crisis de pensamiento.

Pero la verdadera pregunta no es esa. La pregunta es otra: ¿Cada día pensamos menos porque queremos… o porque alguien obtiene beneficios cuando nosotros dejamos de hacerlo?

Repasa esta última interrogante por un momento, con la mente muy abierta. Pero espera. No respondas todavía. No te apures… Porque probablemente la respuesta sea más incómoda.

Desde que nacemos nos enfrentan a una FALSA DICOTOMÍA: Toda la sociedad nos obliga a elegir entre dos polos contrarios, supuesta o realmente opuestos. Nos obliga a elegir: ¿Somos Víctimas o Culpables?; ¿De izquierda o de derecha?; ¿Capitalismo o Socialismo?; ¿Estado o Mercado?… Pero la realidad raras veces funciona así.

Puerto de Llegada vs. Punto de Partida

Este proyecto que comenzamos hoy, PENSAR DOS VECES, empieza precisamente cuando dejamos de aceptar dicotomías simplificadoras como PUERTO DE LLEGADA y empezamos a examinarlas como PUNTO DE PARTIDA.

O sea, no tomamos las dichosas dicotomías como el lugar a donde arribamos al seleccionar una de las dos partes de la ecuación. No elegimos simplemente ser víctimas o culpables, ser de derecha o de izquierda; y significa que «ya llegamos», que ya tenemos nuestra definición, porque alguien nos dijo, porque todos mis amigos piensan así, o porque fue lo que me enseñó el maestro.

Por el contrario, cuando nos enfrentan a ese tipo de dilemas, tenemos una oportunidad única: partir de ahí no para llegar a la SUMISIÓN, sino a la CONVICCIÓN. No para asegurarnos de que encajamos en el grupo, que agradaremos a nuestros padres, maestros, al cura o al líder del partido. Sino para, lleguemos a la conclusión que lleguemos, estar seguros y tranquilos de que procesamos cualquier conocimiento o influencia externa a través del a veces doloroso y siempre maravilloso proceso del pensamiento.

Si has llegado hasta aquí, comienzas a ver todo diferente. Y, aunque quizás aún no lo sepas, habrás comenzado el verdadero proceso liberador del ser humano.

Es cierto que pensamos menos, pero ¿somos víctimas o culpables?

Pensar no Ocurre en el Vacío.

Tú y yo pensamos. Todas las personas piensan. Pero lo hacen dentro de instituciones que PREMIAN determinadas formas de pensamiento y CASTIGAN otras. Pensamos dentro de incentivos. Dentro de culturas, sistemas educativos, medios, algoritmos, partidos, iglesias, empresas y familias.

Todo eso influye. Negarlo sería ingenuo. Comencemos por reconocer que hemos sido ADOCTRINADOS por padres, maestros, sacerdotes, políticos, comunicadores y empresarios. En ese sentido, y hasta cierto punto, somos VÍCTIMAS de una milenaria y siempre vigente MANIPULACIÓN mental. Nos «siembran» ciertas ideas y patrones desde que nacemos; nos los transmiten en los gestos, símbolos, palabras, discursos, manuales, aplausos y reprimendas.

Sin embargo, NO SOMOS MARIONETAS. No podemos negar la RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL que nos compete a cada uno de nosotros. La historia está llena de personas que cambiaron de opinión. Que desobedecieron. Que aprendieron. Que rompieron con su entorno. O que lo reafirmaron totalmente, pero convencidos de que llegaron por sí mismos a la conclusión final. Y seguros de que la decisión que a partir de ahí tomen es la mejor posible en correspondencia con su visión de la realidad.

Como seres pensantes, tenemos la obligación de pensar y llegar a nuestras propias conclusiones. Y de actuar en consecuencia.

El Verdadero Problema

Todos tenemos una opinión al respecto. Unos echan toda la culpa a los políticos, a los líderes religiosos, a Internet, las redes sociales y las campañas de desinformación. ¡Y tienen razón! Tienen, al menos, buena parte de la razón, pues existen élites económicas, políticas, religiosas y mediáticas que intentan MOLDEAR la opinión pública.

Otros culpan a quienes no estudian, no reflexionan, no comparan diferentes posiciones, no contrastan datos de diversas fuentes y se apresuran en sacar conclusiones sin suficiente fundamentación. ¡Y tienen razón! Tienen, al menos, buena parte de la razón, pues muchos de nosotros tomamos los CAMINOS MÁS FÁCILES: creer lo que nos dijeron las figuras de «autoridad» en nuestras vidas o pensar como el grupo. Punto.

Pero el mundo no es o blanco o negro o con matices. Es blanco. Y negro. Y con matices AL MISMO TIEMPO, pues todo depende de la perspectiva desde la que miremos las cosas, de nuestros intereses, nuestra experiencia y nuestro entrenamiento para percibir e interpretar el mundo que nos rodea.

Pensar Dos Veces no pretende liberar a las personas que se nos unan o decidan seguirnos en las redes.

Pretende aportarles herramientas para liberarse. No enseñarles, sino aportarles la metodología y los instrumentos necesarios para ejercitar el sagrado deber de PENSAR. Cada cual decidirá si aprende o no. Si piensa diferente o no. Nuestra misión es aportar la metodología, las herramientas… Hay una diferencia enorme.

¿Qué Significa Pensar Dos Veces?

No es ponerse simplemente «en el medio» y tomar un poquito de aquí y otro de allá. No es desconfiar de todo. No significa ser tibio. No significa inacción. No es relativismo. No es cinismo. Es DETENERSE UNOS SEGUNDOS ANTES DE ACEPTAR cualquier afirmación importante. Especialmente cuando confirma exactamente lo que ya queríamos creer.

Pensar Dos Veces COMIENZA DONDE TERMINA LA COMODIDAD INTELECTUAL.

Por supuesto, lo más cómodo es simplemente ACEPTAR lo que nos dicen, o lo que leímos en el primer libro que encontramos. Eso nos ahorra problemas…, pero no nos hace vivir más tranquilos, porque muy dentro de nosotros siempre resonará esa vocecilla chillona: ¿Es esto lo que realmente piensas? ¿Es esto lo que mejor se ajusta a tus intereses, como individuo y como grupo social? ¿Tomé tal o cual decisión por mí mismo o me «empujaron» a ella?

Pensar Dos Veces es un tipo de disciplina mental que, de inicio, te hará sentir incómodo o incómoda. Porque cuestionar y cuestionarse duele. Porque nos hace dudar acerca de cuán leales somos a quienes supuestamente debemos serlo. Porque nos saca de nuestra zona de confort.

Aristóteles ya lo resolvió por nosotros cuando, al ser cuestionado por tener discrepancias con su maestro, pronunció la famosa frase: «Platón es mi amigo, pero la verdad me es más querida«.

Y que conste, no le estoy endosando el proyecto al gran filósofo griego… aunque reconozco que pensamos en él cuando se nos ocurrió la idea.

¿Qué Encontrarás Aquí?

Estás ahora en el Episodio 0. Tenemos planeado publicar casi dos por día. Cada uno utilizando un tema diferente: política, tecnología, economía, finanzas personales, pero cada una de esas temáticas es un laboratorio diverso de entrenamiento.

Nuestro Foco está en las habilidades. Nos entrenaremos en:

  • Detectar las manipulaciones a las que estamos expuestos;
  • Reconocer las falacias;
  • Entender economía «sin humo», política sin «ser militante» y leer noticias con otra mentalidad.
  • Identificar incentivos de los diversos sujetos para promover determinadas posiciones;
  • Distinguir los hechos de las opiniones y de las interpretaciones;
  • Evaluar las evidencias;
  • Reconocer cuándo una evidencia respalda una conclusión… y cuándo no;
  • Cambiar de opinión cuando los hechos lo justifiquen;
  • Construir mejores preguntas antes de buscar respuestas.

Este no es un proyecto y no es un canal de filosofía, política, psicología, finanzas, desarrollo personal o negocios. Pero utilizaremos todos y cada uno de esos temas para entrenarnos en el pensamiento reflexivo y la acción constructiva. Para entrenarnos en PENSAR. Dos veces. Y luego, DECIDIR, una vez, pero con la conciencia tranquila de que lo hacemos con conocimiento de causa y en correspondencia con nuestras necesidades e intereses. Como persona y como grupo.

¿Entonces significa que esto es solo para intelectuales?

No, por supuesto que no. Esto es para todos, porque todos, independientemente de nuestro nivel educacional, somos portadores de las carencias que aquí encontraremos juntos.

Y todos, absolutamente todos, podemos desarrollar las habilidades del pensamiento COHERENTE y BIEN FUNDAMENTADO. Durante años dirigiendo los más diversos equipos de personas en diferentes países; y en mi variada experiencia como consultor, siempre he encontrado el mismo patrón, una y otra vez: cada vez pensamos menos y cada vez pensamos peor, por feo que suene.

Pero eso tiene solución. Al menos, lo intentaremos juntos a lo largo de todos esos capítulos que están por venir.

¿Qué no Encontrarás Aquí?

No encontrarás la simple aceptación de las categorías comúnmente utilizadas. Ni la costumbre de colgar «etiquetas» a todo y a todos.

No encontrarás fanatismo, propaganda, pretensiones de «gurús«, consignas, cámaras de eco, recetas mágicas y culto a la personalidad. De hecho, no importa quién soy yo, porque esto no trata de mí. Si me buscas en las diversas redes, me vas a encontrar y sabrás más de mí, pero esto no trata del Dr. Manuel Tejeda.

Trata de ti y de tu disposición a pensar por encima del promedio del resto de los seres humanos. ¿Suena pretencioso? Quizás un poco, pero si en el pecado está la penitencia, en el resultado está la recompensa.

No somos neutrales frente a la mentira, la corrupción o el abuso del poder. Pero tampoco decidimos quién tiene razón antes de examinar los hechos.

Cada día pensamos menos y nos esforzamos menos por pensar

Imparcialidad Intelectual vs. Netralidad Moral

Los que creamos Pensar Dos Veces no estamos en el medio, tampoco somos de «centro«, pero en el caso de este proyecto asumimos la postura de la IMPARCIALIDAD INTELECTUAL, que nada tiene que ver con NEUTRALIDAD MORAL.

Te lo repetimos: No somos neutrales frente a la mentira, la corrupción o el abuso del poder. Venga de donde venga. Pero tampoco decidimos quién tiene razón antes de examinar los hechos.

Tenemos bien claro a favor y en contra de qué estamos. Pero el objetivo no es que tú asumas nuestra posición, sino que, cualquiera que sea la que decidas asumir, lo hagas con total conocimiento de los hechos, datos, análisis y argumentos que te van a hacer sentir bien. Eso sí te lo prometo.

Muchos canales en las redes sociales ofrecen información. Muchos ofrecen opinión. Algunos ofrecen análisis. Pero muy pocos enseñan explícitamente cómo CONSTRUIR UNA CONCLUSIÓN QUE SIRVA DE BASE PARA TOMAR DECISIONES.

No vienes aquí para adoptar nuestras conclusiones. Vienes para desarrollar las habilidades intelectuales que te permitan construir, defender y revisar las tuyas con mayor rigor.

Si buscas que alguien piense por ti… este probablemente no sea tu proyecto. Pero si alguna vez has sentido que el mundo está lleno de ruido…, y todavía crees que vale la pena buscar la verdad…, entonces creo que este puede ser tu lugar. Si prefieres ejercitarte en pensar con mayor rigor, incluso cuando eso cuestione tus propias certezas…

¡TE DAMOS LA MÁS CORDIAL BIENVENIDA!